
El ex agente la CIA que estuvo desde el pasado 23
de junio en el aeropuerto de Sheremtievo en Rusia y por fin se le dio el asilo
en aquel país, pero solo por un periodo de 1 año. A Snowden no le importa el
tiempo del asilo, a él le importaba salir.
Siendo un hombre de 30 años con una inteligencia
envidiable, viviendo en las mejores ciudades de los Estados Unidos, las mujeres
no eran un problema para él, y estando en un aeropuerto más de un mes sin ver a
“linda” las cosas no estaban nada fáciles.
Me disfrace de vieja chismosa y me dispuse a
colarme en una maleta hasta aquel
aeropuerto ruso, (porque no tenía cobres pal pasaje) y ahí estaba el Snowden,
flaco, parecía el propio periquero, con el cabello largo, donde el baño era su
casa y con una ansiedad muy notable, se dispuso a contarme su vida en el
aeropuerto con asentó gringo:
- Yo ahora entiendo que es una verano, como dicen
los Venezolanos, esto es demasiado difícil, ya a la 2da semana el verano me estaba matando y le ofrecí dinero
a las azafatas pero ninguna quiso conmigo, a las señoras que venden los boletos
y tampoco, llegue a ofrecer 300 dólares a la señora de limpieza por un 69 y me rechazo,
no me quedo más que recurrir a mis viejo hábitos de adolecente “La masturbación”
mi técnica era provocarme una erección, abrir la puerta del baño y la mujer que pasara,
por ella me masturbaba, pero el negocío se me cayo cuando todas
supieron lo que yo hacía, ya no pasaron nunca más por el frente de aquel baño, muchos días pasaron sin ver a una mujer, solo un asiento “La
butaca nº 45” yo me masturbaba igual sin las mujeres, pero con mi mente en
blanco y la butaca comenzó a mirarme a coquetear conmigo hasta que si, la vi
con ojo de morboso, y así comenzó nuestro amor o mis masturbaciones por esa
linda butaca pero hoy me despido y prometo regresar, porque esa butaca me lo partió
en la patica -
Así relato el ex agente mientras se dirigía a la
salida y gritaba “Butaca te amo, juro que volveré lo juuuuuuro”
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